Crazy Taxi



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Categoría(s): Carreras

Descripción

Hay partido por todo lo alto en el estadio de baseball. Un enfervorecido fan te pide que le lleves cuanto antes al estadio. Sin dejarle acomodarse en el habitáculo pisas a fondo y conduces por el carril contrario esquivando a los vehículos que vienen de frente, pitándote por lo salvaje de tu conducción. El tiempo es reducido. ¿Serás capaz de llegar a tiempo y mantener a tu cliente contento?

Modos de juego.

Ambientación y gráficos.
Lo cierto es que nos hallamos ante un prodigio gráfico, no sólo por la vistosidad y el colorido, sino por la suavidad y rapidez con que se reproducen durante el juego. Una delicia corriendo a 60 fps, sin interrupciones ni los famosos "glitches", que hace que te enganches irremisiblemente a la pantalla de tu televisor y entres en el trance de la velocidad mientras observas el detallismo existente en todos y cada uno de los elementos presentes en las ciudades en que se desarrolla el juego.

La ambientación es espectacular. Desde el sonido de los coches al acelerar, derrapar o chocar, hasta las animaciones de los diversos pasajeros como el fanático del equipo de baseball, el punk loco por la música, la embarazada, la anciana o el cura, pasando por los gritos del resto de conductores, de los pasajeros o de los propios taxistas.

Sonido : La banda sonora acompaña perfectamente la locura colectiva de Crazy Taxi (véase Offspring como botón de muestra). Las canciones se van sucediendo a la perfección, de manera que no tenemos que soportar el mismo sonido estridente y repetitivo durante todo el desarrollo de la partida. En cuanto a los efectos sonoros, tanto las voces de pasajeros (quejas, gritos de satisfacción, indicaciones sobre el destino), taxistas, conductores afectados y peatones arrollados, como los derrapes, choques, saltos y demás elementos, todos han sido tratados con un gran esmero por parte de SEGA. En resumen, un sonido que corresponde a la alta calidad del conjunto.

Jugabilidad. El funcionamiento es sencillo. Se trata de ingresar la mayor cantidad posible de dinero fruto de la distancia de las carreras y de las barrabasadas que se hagan durante las mismas. Desde pasar rozando, pero sin tocar, al resto de coches hasta derrapar increíblemente en 180 grados, pasando por aprovechar los trailers y edificios para realizar saltos de campeonato, todo vale para sacar más dinero al pasajero. Las claves están en seleccionar cuidadosamente la combinación más idónea de clientes rojos (distancias cortas), naranjas (medias), amarillos (medias-largas) y verdes (largas) y controlar los movimientos salvajes que se hagan, intentando no chocar con nada. Si, además de no chocar, pisamos a fondo y llegamos rápidamente al destino, obtendremos bonificaciones en el tiempo de 5 (rápido) o 2 segundos (normal).

La dificultad se ajusta variando tres parámetros: el tiempo disponible al inicio, la velocidad con que transcurre este tiempo y la densidad del tráfico en la ciudad.

En cuanto a la conducción, es sencillamente espectacular. ¿En cuántos juegos has deseado arrollar toda una terraza de cafetería sin que nadie te penalice ni en pérdida de velocidad ni en puntos? ¿Para qué vas a frenar hasta que salgan del paso los peatones? ¡Más les vale que se aparten!

Description

If you think it's hard to flag down a cab in a big city, try driving one in Sega's zany straight-from-the-arcade port of Crazy Taxi. If you're one of the teeming fans who eagerly played Crazy Taxi in the arcade at 50p a pop, then this game is a must-buy, if only from a purely economic standpoint. Even those who don't know the difference between Crazy Taxi and the long-running TV series Taxiwill immediately recognise the appeal of this game. In fact, this game is so impressive and addictive that it should easily convince a whole new wave of buyers to purchase a Sega Dreamcast.

What's so hot about Crazy Taxi? For starters, the graphics sport the most impressive re-creation of a living city ever seen in a video game. The level of detail is astounding and never ceases to surprise the player as block after unique block speeds by. The city is a distilled version of San Francisco with some landmarks and neighbourhoods left intact. Making it seem all the more real are apparent product-placements of real-world retail locations such as KFC, Tower Records and Pizza Hut. And just about everything you see on the screen is interactive: phone boxes and post boxes topple when bumped or smashed, pedestrians leap and tumble out of your path and the myriad traffic attempts to avoid your erratic high-speed antics. While some driving games brag about a lack of boundaries, this one delivers--players drive on the ocean floor, off the second floor of a car park, through parks and down stairs. A helpful hovering arrow points drivers in the correct direction, but you can truly drive wherever you want at any time, making for tonnes of replay value.

While the game is a direct port from the arcade game of the same name, there's plenty more depth in the home version. In addition to the city that appears in the coin-op version, the Dreamcast version also includes an entirely new city. Crazy Taxi includes a trunk-load of mini-games that help to teach drivers how to perform the special speed boosts and manoeuvres in the game. Though this game would be plenty exciting without any sounds at all, it has an adrenaline-pumping soundtrack supplied by punk-crossover bands the Offspring and Bad Religion, as well as some good, if sometimes monotonous, dialogue between the driver and the passengers. --Jeff Young

Product Description
Prepare for the scariest cab ride ever... and you're driving!

Crazy name! Crazy game? You'd better believe it. Carrying passengers from one destination to another has never been so much fun. Nor has it ever been so dangerous! Your task is seemingly simple. Pick up customers in your taxi and deliver them to wherever they demand by following the on-screen arrows.

Sounds easy enough. What else? Unfortunately, you only get a limited time in which to deliver passengers. This mean you have to take short cuts, smash through pavement cafés and generally drive like a maniac. The more successful your hair-raising manoeuvres, the more you get paid by the passengers.