Ikaruga


Categoría(s): Acción
Descripción

Cuenta la historia que en una de las islas de Japón existía un floreciente reino llamado Horai. Horai vivía en paz y armonía gracias a una distribución del poder y del bien casi divina gracias al descubrimiento de una piedra legendaria llamada Ubusunagami-Ouki-no-Kai. La piedra mágica otorgaba poderes más allá de la comprensión humana, y los más viejos del lugar narraban historias donde los milagros se suceden sin parar. Las gentes de Horai vivían pues felices y despreocupadas gracias a esta protección celestial ajenos a lo que ocurría en el exterior.

Sin embargo, pronto la paz se vería truncada por el advenimiento de los Jinzu, un grupo radical y belicoso que tras engañar los líderes de la región, robó la piedra y sometió su dictadura a los habitantes de Horai. La reacción no se hizo esperar y surgieron grupos rebeldes que trataban de liberar al reino de la opresión. Los Tenkaku, valientes guerreros que pilotaban unas naves llamadas Hitekkai, hicieron frente como pudieron al imperio organizado por los Jinzu. Pero el poder de éstos era excesivo y fueron aniquilados sin miramientos.

Shinra, el héroe del juego con una nueva oportunidad para destruir el imperio corrupto creado por los Jinzu en Horai, ayuda a Kagari, otrora una ferviente enemiga de Shinra y la causa de los Tentaku, pero con una nueva visión de la realidad tras ser vencida y acogida por el pueblo de Ikaruga.

Cuando la guerra parecía perdida surgió el último de los Tenkaku, Shinra, quien haciendo acopio de todo el valor que pudo, decidió enfrentarse al enemigo aunque fuera sólo y sin ninguna posibilidad. También Shinra fue derribado por las máquinas de guerra de la Horai reconvertida.

Shinra, con el orgullo intacto pero la vida pendiente de un hilo, fue rescatado por los ancianos de un pueblo llamado Ikaruga, el lugar hacia donde peregrinaban los desterrados por Horai. En Ikaruga Shinra se recuperó pronto de las heridas recibidas y pidió ayuda para seguir con su lucha contra el enemigo y liberar a Horai de la autocracia a la que estaba siendo sometida. Sin embargo, en el pequeño pueblo no había ejército, no había soldados, y no había armas de ningún tipo... Tan sólo una nave, resplandeciente, construida por sus propias manos. La nave Ikaruga. La nave que puede cambiar el destino y que llevará a Shinra hasta el corazón de Horai, en la Torre Imperial, donde empezó todo.